Las cosas que ya pasaron

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Escudo de Breland La Última Guerra ya ha terminado. Tras el Día del Lamento, todos los involucrados en la guerra decidieron buscar el fin de ésta. Después de todo, nadie sabía exactamente qué había pasado ese fatídico día para provocar la catástrofe. La población estaba aterrorizada; los sacerdotes se apresuraban en afirmar categóricamente que no se trataba de un castigo de los dioses, aunque no podían estar tan seguros. Lo que sí fue definitivo es que Cyre había dejado de existir para siempre.

Ha empezado una nueva era para los aventureros. Las fronteras se abren nuevamente; veteranos de guerra no saben en qué ocupar su tiempo; diversas familias reales pagan bien por tesoros para recuperar sus arcas.

Viviendo su época dorada justo después de la guerra, la Fundación Wayfinder organiza dos veces al año expediciones especiales a las locaciones más exóticas y recónditas del mundo. Todos los años, la segunda de ellas se dirige al misterioso Xen´drik, el continente en el que hace milenios vivieran los gigantes y en el que aún hay rezagos de su maravillosa civilización, antes del Cataclismo ocasionado por la invasión de los quori. Sharn ha sido seleccionada este año para ver partir la expedición Syanmer, y muchos aventureros ya están haciendo largas filas de espera para poder inscribirse en ella, ya que en esta ocasión se ha permitido que quienes quieran formar parte de ella paguen una cuota de inscripción para demostrar que su participación será valiosa.

Sin embargo, la Fundación Wayfinder no es la única organización dedicada a la recuperación de objetos mágicos y similares en manos de aventureros. Giff Rapelje, editor en jefe de La Soga y el Pitón, acaba de hacerse con un nuevo grupo de mercenarios dispuestos a recorrer los más distantes rincones de Eberron en busca de los objetivos de su negocio, “Adquisiciones Rapelje”. Y es en estas circunstancias que aparecen en la ciudad los protagonistas de estas crónicas.

Sharn, la ciudad de las torres

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