La Filosofía detrás de la Legión Boros

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Así es: ya sabemos que Ravnica es sin duda el escenario de campaña más cosmopolita en 5e. Su ambiente urbano posibilita dinámicas densas y multiculturales de las que carecen entornos más medievales, cargándolo de dramas que se asemejan en parte a nuestro día a día, con la diferencia de que la ecumenópolis de Ravnica no tiene un gobierno central. Si bien el acto de hacer que las leyes sean obedecidas por toda la población recae sobre la Legión Boros, sus poderes y el de todos los demás gremios están limitados por una suerte de Constitución mágica al que incluso la casualidad parece servir.

En este artículo intentaremos ahondar en los objetivos de cada uno de los dos colores que componen este gremio, por lo que quizás una breve introducción sobre los cinco colores de Magic sea recomendable: Cada uno de los cinco colores en Magic representa un conjunto de creencias y principios, dando identidad tanto a personajes como organizaciones. La filosofía de cada color explica cómo ve el mundo, qué objetivos espera alcanzar y qué recursos y tácticas tiene a su disposición. Los conceptos básicos relacionados con cada color son:

  • Blanco: Paz, ley, estructura, desinterés, igualdad
  • Azul: Conocimiento, engaño, precaución, deliberación, perfección
  • Negro: Poder, interés propio, muerte, sacrificio, desinhibición
  • Rojo: Libertad, emoción, acción, impulso, destrucción
  • Verde: Naturaleza, vida silvestre, conexión, espiritualidad, tradición

Ahora sí, bienvenidos de vuelta a la Semana Boros en Codex Anathema.

Lo que los une y lo que los divide

La clave para comprender una pareja de colores enemiga es examinar qué conflicto los define. Para el rojo y el blanco, ese es el eterno conflicto entre el caos y el orden. El blanco se centra en la estructura. El blanco desea paz y armonía para todos. Y para garantizar que esto suceda es que impone la ley, literalmente: sabe que sus reglas garantizarán que todos hagan lo que deben para tener una comunidad pacífica. El rojo, en cambio, se basa en seguir su corazón. El rojo hace lo que cree que debe hacer. Ahora bien, cuando cada uno actúa según sus propios deseos, se genera cierto conflicto y el rojo lo acepta, pues es parte esencial de la vida. Si dos personas no están de acuerdo, que se den golpes. Ideas como esta conducen al caos. Una vez más, el rojo lo acepta. ¿Cómo entonces pueden integrarse las fuerzas que trabaja por el orden con la que lo hace por el caos? La respuesta es que cada parte desempeñe su papel en el funcionamiento del gremio. Una mitad elige el objetivo, mientras que la otra elige las herramientas para lograrlo. Esto da lugar a dos posibilidades: un grupo con un centro moral que usa lo que considera necesario para lograr el objetivo (como la Legión Boros) o un grupo empeñado en crear anarquía que utiliza una planificación cuidadosa para lograrlo.

Y mientras más lo pensamos, en realidad, estos dos colores tienen más en común de lo que se podría pensar. Primero, ambos están muy motivados. Es cierto, por cosas diferentes (la moral para el blanco y la emoción para el rojo), pero aun así, ambos crean seguidores fervientes dispuestos a morir por su causa. Segundo, ambos abrazan lo militar, aunque en extremos opuestos del espectro (el pelotón ordenado versus la turba violenta). Y tercero, ambos colores tienen una tendencia muy agresiva de «atacar primero, preguntar después». El blanco y el rojo pueden estar en dos bandos diferentes, pero comparten la misma moneda. Sus acciones suelen ser tan similares que es necesario comprender su motivación antes de poder distinguir a qué color pertenecen los individuos en cuestión.

Como se mencionáramos anteriormente, el rojo y el blanco buscan objetivos diametralmente opuestos. El blanco actúa como un medio para unir a la comunidad y salvaguardar las necesidades de la mayoría, mientras que el rojo actúa para garantizar que cada individuo tenga la libertad de hacer lo que quiera, incluso si esa libertad se impone a los demás. El blanco establece las reglas y el rojo las rompe. El blanco construye cuidadosamente la estructura y el rojo la descompone siempre que la encuentra. El conflicto interno del gremio surge de esta divergencia. El rojo/blanco siempre se centra en su objetivo, pero sus fines no siempre coinciden con sus medios. Rojo/blanco a menudo se encuentra rompiendo las mismas reglas que se ha propuesto crear. Para crear paz, matará. Para asegurar la libertad, esclavizará. Su estrategia a largo plazo y sus tácticas a corto plazo están constantemente en conflicto. Y esta desconexión interna hace que este dúo de colores sea a veces difícil de entender. Siempre se sabe lo que trama, pero quienes lo rodean siempre se sorprenden un poco de lo que está dispuesto a hacer para lograr su objetivo.

Lo que quieren y lo que detestan

Para entender el objetivo de la unión entre rojo y blanco, necesitamos analizar los deseos de cada uno de los colores por separado. Blanco quiere paz y Rojo quiere libertad. Blanco quiere seguridad para todos y Rojo quiere opciones para todos. El balance es que ambos buscan todas estas cosas para muchas personas, y en ese sentido, Rojo/blanco es el rey de la racionalización, inventando razones para explicar por qué el caos es en realidad orden y por qué el orden es en realidad caos. Rojo/blanco también es maestro del compromiso (consigo mismo, claro está). Para salvar a algunos, sacrificará a otros. Para establecer una regla, romperá la misma regla que intenta establecer. Vivirá fiel a sus altos ideales sin importar cuán bajo tenga que rebajarse para cumplirlos.

El objetivo final de Rojo/blanco es tener un propósito en el que pueda emplear toda su energía. ¿Cuál es ese objetivo final? Irónicamente, es crear paz o crear caos utilizando lo contrario como herramienta. En definitiva, Rojo/blanco intenta encontrar la manera de que el orden y el caos coexistan sin efectos secundarios incómodos. Y cuando estos ocurren, los esconde bajo la alfombra o justifica por qué no son un problema. Si bien estos colores tienen un claro conflicto en lo que quieren, no tienen ningún reparo en cómo esperan lograrlo. Toma a tu gente, dales el mismo objetivo, otorga los mismos medios para alcanzarlo y luego apártate. El impulso de los seguidores de esta dupla es tan fanático que no necesita dedicar más tiempo a adoctrinarlos: solo hay que dar en el blanco y dejar que su fuerza haga lo que debe.

La clave para entender qué desprecia una pareja de colores enemiga es observar a los demás enemigos de los dos colores y ver qué tienen en común. El otro enemigo del rojo es el azul, mientras que el del blanco es el negro. ¿Qué tienen en común el azul y el negro? La astucia. Lograr el objetivo de forma indirecta y sutil. Rojo/blanco odia eso. Rojo/blanco se trata de ser abierto y honesto sobre lo que haces. Si planeo hundirte la cabeza, te digo en la cara lo que voy a hacer. Siempre se trata de ser centrado y directo sin espacio para sutilezas: quiere ver venir a sus enemigos porque disfruta de una buena pelea. Recibir una puñalada por la espalda no está en su paradigma; las cosas deben jugarse según las reglas (esas mismas reglas que ellos crearon). Si sus enemigos no entienden sus reglas, no pasa nada, Rojo/Blanco las tiene. Jugar sin reglas claras es hacer trampa y Rojo/Blanco no aprueba las trampas.

Lo que los fortalece y lo que los debilita

La mayor fortaleza de Rojo/Blanco es su concentración. Cuando decide hacer algo, no duda. Actúa con fuerza y ​​brutalidad. Hace lo necesario para lograrlo. Cueste lo que cueste.

La mayor debilidad de Rojo/Blanco es su total falta de sutileza. Sus enemigos siempre saben exactamente lo que trama porque lo dice a la cara y varias veces. Rojo/Blanco no oculta nada. Y a menudo eso supone una gran desventaja.


Y así llegamos al final de la filosofía detrás de la Legión Boros y sus colores, el rojo y el blanco. Con todo esto, es bastante claro ahora por qué este gremio es un ejército legionario en la ciudad de Ravnica.

Próximamente: el Mentor, una subclase para guerreros.

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